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¡La Herencia!

¿Una manera de velar por los seres queridos?, ¿o el inicio de problemas legales?

El pasado septiembre se celebró como cada año en nuestro país el mes del testamento, la mayoría de las personas consideran que éste es el único medio de prever la administración de un patrimonio cuando el propietario fallece, ¿será así? ¡o no!

Bueno, sin entrar en mucho detalle pues no pretendo un texto técnico, sino por el contrario, práctico para facilitar la comprensión de este breve artículo, a continuación explico algunos conceptos que sin duda serán interesantes para tomar decisiones que impactarán de forma poco predecible el futuro de sus seres más queridos.

Para efectos de este artículo la legislación que fue materia de análisis es la de la Ciudad de México (en adelante CDMX).

La forma tradicional de transmitir un patrimonio por causa de fallecimiento en nuestro país es el testamento, que se presenta en las siguientes formas:

  • Testamento a titulo universal.
  • Testamento a titulo particular (comúnmente conocidos como legados).

Ahora bien las modalidades que nos interesan y que reconoce el Código Civil de la CDMX son:

  • Público abierto (es el más recurrido).
  • Público cerrado.
  • Público Simplificado.
  • Ológrafo.

Los especiales son el privado, militar y el hecho en país extranjero, no obstante éstos no son de uso común.

Ahora bien, existen otras formas para transmitir un patrimonio por causa de muerte que no son tan comunes, pero hay una en particular que es la que me interesa exponer; primero por su fortaleza jurídica y segundo por lo poco conocida que es en nuestro país y aún menos utilizada. ¡El Fideicomiso Patrimonial con fines sucesorios! Debe quedar claro que este instrumento jurídico es un complemento al testamento, del cual nadie debe prescindir.

Esta figura tan recurrida en los países con sistema jurídico anglosajón o de derecho común (Estados Unidos de América, Reino Unido, etc…) es poco, si no es que nada recurrida en México con propósitos sucesorios, y por alguna causa curiosa, en mi práctica profesional me he encontrado con muchos testamentos que imponen la obligación al albacea de constituir algún tipo de fideicomiso, por cierto, casi siempre testamentos que nunca concretan tal disposición y en muchos casos quedan sujetos a las sentencias de los jueces y que comúnmente son decretados como nulos.

El Fideicomiso Patrimonial con fines sucesorios, no existe de manera típica en la legislación mexicana, lo que implica que su construcción es enteramente obra del autor (un abogado comúnmente), porque apenas regulado en 14 artículos de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, es la experiencia y capacidad del abogado lo que creará un fideicomiso que cumpla con las necesidades sucesorias de la persona que lo encargó.

Quiénes son partes en un Fideicomiso
Son tres tipos de participantes en un fideicomiso; Fideicomitente, Fiduciario y Fideicomisarios.

  • Primero la persona que crea el fideicomiso, que dentro del contrato asume el nombre de Fideicomitente, él es quien aporta un patrimonio ya sea en dinero, inmuebles, arte, joyería, etc… con un propósito determinado.
  • El encargado de cumplir con los fines que instruyó el Fideicomitente es el Fiduciario, comúnmente un banco o institución del sistema financiero, que funciona a través de un ejecutivo que lleva el nombre de delegado fiduciario.
  • Finalmente uno o varios Fideicomisarios, que pueden ser personas físicas o empresas, asociaciones o fundaciones, que recibirán sujeto a los deseos, términos y condiciones del fideicomitente el patrimonio.

Como funciona el Fideicomiso
El titular o propietario de los bienes contrata con una institución del sistema financiero un fideicomiso, ordinariamente se cobra por la elaboración del contrato, por la aceptación del cargo y finalmente por el mantenimiento anual, también existen cargos cuando se generan cambios al contrato, se abren o cierran cuentas de banco, etc.

El titular o propietario es el único administrador del fideicomiso, sin perjuicio de poder designar a otros para que actúen en conjunto con él, con otras personas o de manera indistinta a falta del titular.

En el contrato se pueden establecer los montos y las personas que han de recibir el patrimonio, la periodicidad, es decir, si se entrega totalmente o en partes, o sea, a lo largo de un tiempo, así como la edad o acontecimientos que deben suceder para ello.

Tratándose de inmuebles, se puede establecer la forma de liquidar una copropiedad, o la compra o venta de acciones de una inmobiliaria o incluso la forma de distribuir los rendimientos.

En resumen, es como si se tratara de una cuenta de banco que lleva consigo una serie de reglas para su operación y aprovechamiento, pudiendo ser tan simple o tan completo como el propietario o titular quiera.

Existe también la posibilidad de constituir un Comité Técnico, que funciona como un órgano auxiliar del fideicomiso, en éste se pueden designar personas con el propósito de vigilar la operación del fideicomiso y el cumplimiento de los fines, así como otorgar facultades para realizar determinado tipo de actos.

Cuáles son las principales ventajas del Fideicomiso

  • Anonimato.- En el momento en que se transfiere un patrimonio a un fideicomiso, el propietario inmediatamente se vuelve anónimo, no obstante que para el fiduciario no lo es, para todo el resto del mundo si.
  • Confidencialidad.- Mediante la celebración del contrato de fideicomiso, el fiduciario adquiere el deber del secreto bancario y fiduciario, lo que le impide hacer pública la información del fideicomiso en general.
  • Autonomía del Patrimonio y Protección.- Por virtud de la transmisión de propiedad al fiduciario, los bienes que se encuentran dentro del fideicomiso se vuelven completamente autónomos y, por lo tanto, no sujetos a problemas legales o demandas de ningún tipo.
  • Versatilidad.- Básicamente porque permite realizar todo tipo de cambios conforme cambien los deseos del propietario o titular, así como por la facilidad de incorporar distintos tipos de bienes a lo largo de la existencia del contrato.
  • Transparencia.- Todos los efectos fiscales benefician al propietario o titular.
  • Certeza.- Una vez que los bienes han sido aportados al fideicomiso, solo podrán aprovecharse en la forma y términos establecidos por el titular o propietario.

No obstante las bondades del Fideicomiso Patrimonial con Fines Sucesorios, también es cierto, como lo mencioné antes, que se otorgue desde temprana edad un testamento, pues existen diversas circuntancias de la vida que no pueden ser reguladas mediante este instrumento; por nombrar alguna y las que considero más importantes son:

  • La tutela de hijos menores.
  • La tutela de dependientes incapaces.
  • Las estipulaciones sobre el estado de incapacidad, accidente o enfermedad.

Por último, cabe mencionar que tanto testamento como fideicomiso deben funcionar de manera armónica para evitar contingencias o juicios.

Atentamente
Lic. Ely Cohen Stevan